Lámpara LED

Los diodos emisores de luz, o LED, son la base de los tratamientos de terapia con luz LED. Estos procedimientos no invasivos sin UV han ganado popularidad recientemente para rejuvenecer la piel y eliminar manchas y acné. Se ha probado que reducen la aparición de arrugas y finas líneas, mejoran el tono de la piel e iluminan la tez, son indoloros y pueden realizarse en cuestión de minutos, no requieren tiempo de recuperación. Originalmente administrados en consultorios de médicos y balnearios, ya hay disponibles también soluciones domésticas en el mercado.

Los tratamientos con LED utilizan luces de diferentes colores para tratar distintos problemas del cuidado de la piel. Aunque los dispositivos pueden variar en su selección de color, normalmente, la luz azul se utiliza para eliminar la bacteria que causa el acné, ofreciendo una solución para espinillas y puntos negros. La luz roja se utiliza para acelerar la cicatrización, estimular la producción de colágeno y combatir la rosácea, reduciendo los poros dilatados. Las luces blancas tienen longitudes de onda más largas y, por lo tanto, penetran la piel más profunda, endureciendo y tonificando, reduciendo también la inflamación.

El doctor o esteticista aplica vapor a la piel de los pacientes y la limpia; después coloca una máquina que emite una luz y un calor suave delante de su rostro. Con los ojos cubiertos para protegerlos, les pide que se relajen mientras la máquina hace su trabajo.

Dado que la terapia con luz LED no es tan potente como el láser, pueden ser necesarios múltiples tratamientos durante semanas o meses para ver el efecto deseado y completo, aunque algunos de los pacientes notan los resultados en dos días. A estos tratamientos no se les conocen efectos secundarios negativos debido a su naturaleza no invasiva.